Y dejó de ser La Emperatriz
Permita este Santo al que invoco, que este hombre
No pueda comer
No pueda beber
No pueda dormir
Y no pueda respirar sin mÃ
¿Qué?
Lo que oyes
Caramba, qué mal suena eso, reina
Que se fastidie
¿Pero por qué le odias tanto?
No le odio, no te equivoques, querida
Pues a mà me ha parecido que le estabas echando una maldición
Cierto, la de estar conmigo
¿Estar contigo es una maldición?
Si yo me lo propongo sÃ
Entonces ¿A quién odias?
¿Yo? A nadie
¿Seguro?
¿Cómo te permite dudar de mi rango? ¿Acaso no sabes que soy la Emperatriz, por la Gracia de Dios?
Pero vamos a ver si yo lo entiendo: ¿Quieres que vuelva, o quieres que le de un infarto?
Las dos cosas, quiero las dos cosas
¿Para qué?
Ni para qué ni sin para qué. Es que ese miserable se ha permitido el lujo de ronear con la Sacerdotisa. Menuda vestal está hecha la prójima esa. Ya verás cuando yo la agarre por el moño
Pero si estás hablando como una arrabalera. Recuerda que eres una Emperatriz
Ea, que te marches. Sal de mi vista. No quiero ni volver a oir tu nombre
Me llamo Templanza
Llámate cómo quieras. Yo invocaré a La Luna, y al Diablo, y al mismo 10 de espadas, si hace falta
Y me aliaré con los poderes nefastos de todos ellos para torturar por los siglos al Mago y a esa marisabidilla de la Sacerdotisa. Es una mosquita muerta
No chilles, que pueden oirte tus súbditos y pensarán que has dejado de ser feliz
Y tendrán razón, porque ya no lo soy
Pero juro volveré a serlo en cuanto haga una carnicerÃa
No te reconozco. Has dejado de ser próspera y sólo tienes rencor
Se han secado las espigas, y el manantial, y los árboles de tu escenario
Volverán a verdear, yo que soy La Emperatriz se lo ordenaré, por Real Decreto
SÃ, ellos verdearán, si tú lo ordenas
Pero ¿En tu corazón puedes mandar? ¿O manda tu rencor?
Es que a mà no tenÃa que haberme pasado esto
La que llegó a Papisa y fue ejecutada fue la Sacerdotisa
No sabÃa eso
Ella fue una mujer sabia que llegó a Papisa, pero la tentación llegó tomando forma de un pobre infeliz como El Mago
Y la que fuera primera y única Papisa celebrada quedó en cinta
Y el pueblo la quemó en la hoguera, por embustera
¿Y si ya la quemaron para qué quieres matarla otra vez? ¿No ves que ya está muerta?
Mi orgullo tiene sed de sangre
Estás perdida, ya no volverás a ser La Emperatriz

